La multa que sí querrás encontrarte en el coche

Hace unas semanas, cuando salimos de la oficina, nos llevamos esta sorpresa. ¡Toma multa! Nuestra cara fue un poema, menos mal que poco a poco se nos fue pasando el enfado por pensar que habíamos dejado estacionado el coche más tiempo del que habíamos pagado. De hecho, el enfado ante esta «multa» te dura el tiempo que tardas en leer con atención lo que tienes entre las manos, claro está que a veces no lo hacemos…

Si lo primero que lees es que tu vehículo ha sido multado por ¿utilitario sucio? ¿De verdad mi coche está sucio lavándolo hace unos dási? Porque claro, antes has leído «Lugar donde se informa: Barrio de Chamberi», y está correcto. ¡Pues hasta te crees que te han multado por tener el coche sucio! La matrícula quizá ni la mires, o quizá ni te sepas la tuya… pero el hecho denunciado lo dice bien claro.

«Estacionar cerca del bar y no acercarte por lo menos a tomar una cañita, que tenemos unos precios muy buenos y que somos muuuuuuu majetes». ¿Cómo? «Precepto infrigido: El de no venir». ¿Cómo? Entonces es cuando te ríes por la cara de tonto que tenías hace un rato o te enfadas del todo porque ¡es una broma de mal gusta! ¿A ti qué te pasaría?

Os reconocemos que nosotros nos hemos echado unas risas en la oficia tras encontrarnos con esta multa. Y claro, hemos ido a visitar el bar. Tabernamania se llama. Exacto, no nos habían dejado una multa, nos habían dejado un panfleto de publicidad. Y sí, con nosotros, el reclamo de nuevos clientes, ha funcionado. ¡Y no hemos sido los únicos!

«Ahora tiene más repercusión, pero en realidad llevamos haciéndolo ya desde hace ocho años», explica Carlos Moreu, gerente de este restaurante. La idea fue suya, nos comentaba. Tras varios problema económico por culpa de uno de sus socios, se vio obligado a hacer promoción del negocio con escasos recursos. ¡Escasos pero eficaces! «Siempre había hecho publicidad de calidad, en imprenta, pero tuve que empezar a pensar en hacer algo yo mismo y sin mucho gasto. Esto es lo que hice: escanear una multa de tráfico y modificarla», nos explicó.

Allí, sin embargo, nos encontramos con clientes poco satisfechos con este método de publicidad tan «moderno». El mismo Moreu nos lo reconoce y asegura que «no repartimos panfletos muy a menudo, no queremos abusar, sabemos que hay gente que se molesta». Debieron llevarse un buen disgusto. ¡O tienen muy poco sentido del humor! A nosotros nos han conquistado, ¿y tú?

La prueba del delito

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